En una escuela de baile, un estudio de yoga o una academia de idiomas, las reservas funcionan de otra manera que en un salón. El cliente no reserva una hora libre con una persona, sino una plaza en una clase concreta. Las plazas son limitadas, el horario se repite cada semana y muchos vienen con un bono o una cuota mensual.
Si llevas todo esto con una hoja de cálculo y mensajes, el caos llega enseguida: alguien se apunta a una clase llena, alguien viene sin inscribirse y los bonos se tachan a mano. Así puedes organizar bien las reservas de clases.
Qué necesita una clase en el horario
- Nombre y nivel. «Salsa iniciación» y «Salsa avanzado» son clases distintas.
- Profesor y sala. Sobre todo si tienes varias salas.
- Número máximo de participantes. Cuando se ocupan todas las plazas, la inscripción debe cerrarse automáticamente.
- Repetición. Una clase todos los martes y jueves a las 19:00 no debería tener que crearse de nuevo cada semana.
En SmartBook lo configuras en reservas grupales: las clases y las citas individuales están en el mismo calendario, así que nadie queda programado en dos sitios a la vez.
Cómo reservan los clientes
El cliente abre la página de reservas, ve el horario semanal y las plazas libres, elige una clase y se inscribe. Recepción no tiene que llevar listas: ve quién viene a cada clase.
Es práctico que el cliente pueda cancelar o cambiar la reserva él mismo desde el enlace del recordatorio. Así la plaza queda libre y se puede volver a ocupar.
Bonos y cuotas en lugar de pagos sueltos
Para las clases, el formato más claro es un paquete: 8 clases al mes, un bono de 10 clases, etc. Pero contar a mano las clases restantes es pesado y da lugar a errores.
Es mejor que la clase se descuente automáticamente al reservar. En SmartBook funciona mediante los bonos de clientes: un bono puede incluir clases y servicios normales, por ejemplo una clase particular.
Sin plazas vacías por ausencias
- recordatorio el día antes de la clase;
- cancelación sencilla mediante enlace;
- una norma clara del estudio que todos conocen de antemano: por ejemplo, cancelar con menos de 6 horas de antelación cuenta como clase consumida;
- control de ausencias para ver quién falta con regularidad.
Qué revisar en los informes
- Ocupación de las clases. Si una clase está siempre al 40 %, conviene cambiarla de hora o unirla con otra.
- Horas populares. Quizá las clases de tarde están abarrotadas y tendría sentido añadir otra.
- Carga de trabajo de los profesores. Consulta el análisis de ocupación.
Conclusión
Para los estudios con clases grupales cuentan tres cosas: un horario con aforo, inscripción online y control automático de bonos y cuotas. Cuando todo encaja, recepción no necesita listas y los clientes ven en todo momento si quedan plazas. Prueba SmartBook gratis y crea tu primera clase en 10 minutos.
Preguntas frecuentes
¿Se pueden combinar clases grupales y particulares?
Sí. Ambas están en el mismo calendario, y el sistema impide que un profesor tenga una clase particular a la hora de una clase grupal.
¿Qué pasa si hay más inscripciones que plazas?
Cuando se alcanza el límite, la inscripción online para esa clase se cierra automáticamente.
¿Sirve también para una academia de idiomas?
Sí, el principio es el mismo: grupos por nivel, horario, bonos y clases particulares.